El cuidado de la Creación

La publicación de la encíclica Laudato si´    supuso para nosotros un momento de inflexión y, más que nunca si cabe desde entonces, “el cuidado de la casa común” no solo ha marcado nuestro trabajo y esfuerzos, sino que nos ha hecho replantearnos un concepto más allá de lo estrictamente medioambiental cuando hablamos de ecología.

Desde la encíclica Laudato si´    se nos pide ser capaces de ampliar la mirada, y tomar conciencia de que, cuando hablamos de ecología, estamos hablando también de relaciones, de cuidado de la persona, de igualdad, poniendo a todo ser humano en el lugar que le corresponde como hijo de Dios, sin categorías ni desigualdades.

Nuestra fundación lleva en su ADN franciscano el cuidado de todas las personas, especialmente de las más necesitadas, y el del resto de las criaturas, del medioambiente… Desde siempre, hemos trabajado y sensibilizado en esta materia, fomentando el amor por la naturaleza y cada una de las criaturas.

Conceptos como eco sensibilidad, espiritualidad de la Creación, ecología interior, ecología en nuestro consumo, conciencia planetaria, cultura de red, corresponsabilidad, ecología social, don, austeridad elegida, cultura frente al descarte…, nos permiten trasformar nuestra mirada, a veces pesimista, ante los acontecimientos del mundo, en una mirada de esperanza; asimismo, nos abren muchos caminos y posibilidades sobre los que trabajar en nuestros colegios.

La Tierra, con todas las criaturas que en ella habitan, está en crisis; y dar solución a esa crisis requiere de todos nuestros recursos.

Tenemos una gran responsabilidad con nuestros hermanos y debemos saber que pequeños gestos y cambios en nuestros hábitos pueden transformar la vida de millones de personas.

El mundo no es nuestro, Dios lo pone en nuestras manos, es la casa de todos y es nuestra labor y responsabilidad cuidar de esa casa y de los que en ella habitan.

Tenemos el reto de transformar nuestros centros y comunidades educativas, de sensibilizar, de hacer sentir la necesidad de cuidar nuestra Tierra. Como creyentes, asumimos la obligación de cuidar y respetar lo que nos ha sido, no regalado sino prestado, para hacer que llegue a las futuras generaciones. De convertirnos en centros respetuosos con el medio ambiente, y de hacer de nosotros mismos, de nuestros alumnos y de las familias de nuestros centros, verdaderos agentes del cambio, defensa y cuidado del planeta.

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ENTRE TODOS ILUMINAMOS
EL MUNDO

Solo llegando al corazón hacemos verdadera educación

Carolina Baron