Nuestra interioridad

Vivimos en una sociedad de ruido, velocidad vertiginosa y competitividad, una sociedad donde se impone la imagen que se da por encima de lo que somos realmente, donde el tener y el hacer están sobre el ser; los impulsos, sobre el meditar los acontecimientos y reaccionar en consecuencia. No hay tiempo para profundizar. Se necesita parar, silencio, reflexionar.

Necesitamos vaciarnos y silenciarnos para un encuentro verdadero con nosotros y con el Padre. Un encuentro que nos haga movernos con sentido. Tener esa conexión que nos toca por dentro y me sitúa en comunión con el otro.

En nuestros colegios ofrecemos la posibilidad, el momento y el tiempo para ese silenciamiento que propicie poder unificar todas las dimensiones de la persona: cuerpo, mente y espíritu; y que me lleve a la unión con el otro y con el mundo. Una interioridad que me haga salir a actuar en el mundo.

El trabajo corporal, que nos permitirá vivir con más serenidad el aquí y el ahora, la comunicación con el yo profundo, la relación con los otros con técnicas como la relajación, la contemplación, la meditación…

La integración emocional, con herramientas que permitan el autoconocimiento, el descubrimiento del otro, aprender a identificar y expresar o controlar nuestros sentimientos, emociones; valorar nuestras potencialidades, aceptar nuestras carencias… O todos esos mismos aspectos en quienes nos rodean.

La apertura a la trascendencia, que suscita preguntas de fondo, acompañar experiencias humanas, estéticas, solidarias… y, obviamente, la que nos lleva a la experiencia de Dios.

Tenemos ante nosotros el reto de que la interioridad sea paradigma religioso y educativo, fuente de renovación y recreación. Poder volver al interior de la persona, a fin de que nos lleve a la transformación de cada uno, de nuestros claustros, de nuestros colegios, en definitiva, una renovación de la manera de estar, ser y actuar.

Es algo estratégico, que empapa todo lo demás. Es pedagogía de la persona, del ser. No podemos separar identidad franciscana y pedagogía. El reto es educar desde la identidad y con una pedagogía de la interioridad.

 

En nuestros colegios ofrecemos la posibilidad, el momento y el tiempo para ese silenciamiento que propicie poder unificar todas las dimensiones de la persona y que esta se abra a la trascendencia…

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ENTRE TODOS ILUMINAMOS
EL MUNDO

Solo llegando al corazón hacemos verdadera educación

Carolina Baron